domingo, 28 de febrero de 2010

Huésped


Carlos Rangel Santos

"No te retuerzas tanto, lo haré lo menos doloroso que pueda. Prometo que absorberé lo necesario y nada más. Quieres gritar, pero no puedes. Vamos, empuña tu cobija y trata de taparte, intenta escudarte contra mí. ¡Yo, que vi a los demonios del Tentador pisar las alas blancas de los que aún eran ángeles! Lo siento, no debí ser tan brusco. Eso te dolió, me disculpo. Mis dedos fueron afilados por manos divinas..."